Nunca hay que rogarle a nadie. Morticia.



Nunca hay que rogarle
nada a nadie,
si se quiere quedar,
se queda.
Si se quiere ir, 
que se vaya al carajo.




Todas las personas tenemos 
el deseo de ser amadas 
y necesitamos amor, 
pero cuanto más buscamos 
el amor 
con desesperación,
 menos lo encontramos
 y cuando estamos 
a gusto con nosotros mismos 
y no lo pedimos, nos llega.


Cuando salimos a la vida 
mendigando amor 
porque tenemos 
un hambre emocional 
enorme es cuando menos 
lo encontramos.

Cuando somos maduros 
disfrutamos del amor 
que nos llega. 
Por el contrario, 
cuando estamos 
desesperados interiormente 
o con una autoestima 
muy herida, no dejamos 
de pedir amor 
a todo el que se cruza 
y lo peor es que nunca 
nos sentimos satisfechos. 

Es como si tuviéramos 
un hueco en el corazón 
que con nada se llena, 
es por eso que a veces 
terminamos exponiéndonos 
a humillaciones 
dolorosas sólo por una 
mínima muestra de cariño. 


Dicen que cuando 
te quieren se nota 
y cuando no, 
se nota más, así que 
abre los ojos y deja ir a 
esa persona que 
evidentemente no tiene 
nada que ofrecerte.

Tu prioridad antes que 
todo debes ser tú y 
tu bienestar, 
el amor que tanto 
necesitas está en ti.
Así que no ruegues, 
no implores, no te rebajes,
ya encontrarás a quien 
realmente quiera 
estar a tu lado.



                                                                        

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