martes, 23 de junio de 2020

Nunca hay que rogarle a nadie.







Todas las personas tenemos el deseo de ser amadas 
y necesitamos amor, pero cuanto más buscamos el amor 
con desesperación, menos lo encontramos y cuando estamos 
a gusto con nosotros mismos y no lo pedimos, nos llega.


Cuando salimos a la vida mendigando amor porque tenemos 
un hambre emocional enorme es cuando menos lo encontramos.

Cuando somos maduros disfrutamos del amor que nos llega. 
Por el contrario, cuando estamos desesperados interiormente 
o con una autoestima muy herida, no dejamos de pedir amor 
a todo el que se cruza y lo peor es que nunca 
nos sentimos satisfechos. 

Es como si tuviéramos un hueco en el corazón que con nada se llena, 
es por eso que a veces terminamos exponiéndonos a humillaciones 
dolorosas sólo por una mínima muestra de cariño. 


Dicen que cuando te quieren se nota y cuando no, 
se nota más, así que abre los ojos y deja ir a 
esa persona que evidentemente no tiene nada que ofrecerte.

Tu prioridad antes que todo debes ser tu y tu bienestar, 
el amor que tanto necesitas está en ti.
Así que no ruegues, no implores, no te rebajes,
ya encontrarás a quien realmente quiera estar a tu lado.

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