martes, 25 de febrero de 2020

Gente que no para de hablar. Miércoles






-Llevaba hablando sin parar
dos horas y, por fin, se cayó.
-¿Se calló?
-Bueno, vale, lo empujé yo.

Hay gente que empiezan hablar y es
un no parar, te cuentan desde que estaban
en el vientre de su madre, el día
del parto, como, cuando, donde nació...
A la escuela que fue, anécdotas con sus
compañeros de clase, lo que hacía en la hora
del recreo, su paso por el instituto,
la universidad, su primer trabajo, sueldo,
experiencias personales, fracasos amorosos,
traiciones de amigos, la vecina chismosa,
aventuras con sus amistades, sus penas,
lo mal que lo han pasado o los felices
que han sido siempre... etc, etc...
y sin tragar saliva, te bombardean
con todaaaa su vida y tú, sin poder meter
baza en la conversación porque el yo
impera en sus vidas. Hartan, hartan
hasta la saciedad y normal, se te vienen
a la cabeza toda clase de accidentes imaginables
que les podría pasar... Pobre de quienes
les tengan que aguantar.











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