miércoles, 16 de octubre de 2019

El verdadero origen de Halloween



¿Cuáles son los orígenes de Halloween? 

El verdadero origen de esta fiesta anglosajona es milenario 
y de variada procedencia. Halloween tiene una raiz céltica y otra romana. 
Los romanos dedicaban la fiesta denominada Feralia, 
al descanso y la paz de los muertos, haciendo sacrificios 
y elevando diversas plegarias 
a sus dioses paganos. También los romanos dedicaban una festividad a Pomona, 
la diosa de las cosechas y los frutos, 
cuyo símbolo es una manzana 



Pero con anterioridad, ya los pueblos celtas de Irlanda, Gales, 
Escocia y norte de Francia, 
celebraban la festividad llamada Samhain. 
Samhain o La Samon era un festival que ocurría entre finales de octubre 
y principios de noviembre, un rito en que se celebraba el final 
de la temporada de las cosechas y el comienzo del invierno. 
Los druidas, auténticos sacerdotes o chamanes célticos, 
creían que en una determinada noche, la del 31 de octubre, 
las brujas gozaban de mayor vitalidad, a los propios druidas 
se les concedía el don de adivinar el futuro, los límites entre 
el mundo de los vivos y el mundo 
de los muertos desaparecían completamente, 
e incluso, que los fantasmas de los muertos 
venían del otro mundo a llevarse 
consigo a los vivos. 





Por eso, en la noche de Samhain los druidas preparaban 
enormes fogatas y hacían conjuros, intentando 
ahuyentar a los malos espíritus, 
y la gente dejaba dulces o comida a la puerta de sus casas, 
en la superstición de que los difuntos, a quienes las leyendas 
les atribuían la autoría de las más crueles atrocidades, 
se irían contentos y les dejarían en paz. En aquellas gentes, 
para las que cualquier hecho de la naturaleza 
era poco menos que profético, 
la noche de Samhain abría el largo y crudo invierno por el 
que vagaban perdidos los fantasmas 
de los muertos del último año 
en busca de cuerpos que poseer para transitar al otro mundo, 
hasta la llegada de la primavera cuando los días son más largos y las tinieblas menguan.




Cuando el Cristianismo 
llega a los pueblos célticos, la tradición 
del Samhain no desaparece, pese a los esfuerzos realizados 
por la Iglesia Católica para eliminar supersticiones paganas 
que pudieran entroncar con el satanismo o culto al diablo. 
Sin embargo la fiesta del Samhain sufre alguna transformación. 
En el calendario gregoriano, 
el 1 de noviembre pasó a ser el día 
de Todos los Santos; el Samhain, 
la víspera de Todos los Santos, 
pasó a denominarse All-hallows Eve y, 
actualmente, por contracción 
de la expresión, Halloween; y por su parte, 
el Día de los Todos los Difuntos 
o Día de Todas las Almas pasó a ser el 2 de noviembre. 
Las tres celebraciones juntas, “Eve of All Saints”, 
“Day of All Saints”, 
and “Day of All Souls”, se denominan 
en la tradición irlandesa Hallowmas. 

A mediados del siglo XVIII, los emigrantes irlandeses empiezan a 
llegar a América. Con ellos llegan su cultura, su folclore, 
sus tradiciones, su Halloween... 
En un primer momento Halloween 
sufre una fuerte represión por parte de las autoridades de Nueva Inglaterra, 
de arraigada tradición luterana. Pero a finales del siglo XIX, 
los Estados Unidos reciben una nueva oleada de inmigrantes 
de origen céltico. La fiesta de Halloween, en América, 
se mezcla con otras creencias indias y en la secuela colonial, 
el Halloween incluye entre sus tradiciones 
el contar historias de fantasmas 
y la realización de travesuras, 
bromas o los bailes tradicionales. 
La gente comienza a confeccionar disfraces 
o trajes para Halloween. 




Así, en Estados Unidos, Halloween, 
evoluciona y se desentiende 
de la tradición cristiana. Halloween se convierte en una noche 
con aura de débil misterio, brujas, 
fantasmas, duendes, espíritus, 
pero sin que se pierda el ánimo festivo y el buen humor. 
Una noche de dulces, bromas, disfraces y películas de terror, 
perdidos ya los miedos 
atávicos de los viejos ancestros irlandeses.


Fuente...google


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