jueves, 13 de abril de 2017

8 Rasgos comunes de la gente tóxica.










¿Conoces a una persona tóxica? Incluso si no lo haces ahora, 

en algún momento de tu vida estás obligado a encontrar 

una persona que se ajuste a la descripción. 
Tratar con un individuo tal puede ser difícil y agotador,
por decir lo menos. De hecho, puede desafiar lo que sabes
acerca de ti mismo y empujarte a los límites.
Aquí hay algunos rasgos para familiarizarse con estas personas,
y para ayudarte a navegar estos intentos de relaciones:











-Las personas tóxicas son manipuladoras. Su modus operandi es

hacer que la gente haga lo que quiere que hagan.

Es todo sobre ellos. Ellos usan a otras personas para

lograr lo que su meta pasa a ser. Olvídate de lo que quieres;

Esto no se trata de la igualdad en una relación, lejos de ella.

-Son críticos. Mantén tus ojos y oídos abiertos para

la crítica-sobre ti, lo que has hecho, y lo que no has hecho.

Nunca se trata de ellos, y mentirán si eso les sirve.

-No se responsabilizan de sus propios sentimientos.

Más bien, sus sentimientos se proyectan sobre ti.

Si tratas de culparlos, es probable que vehementemente

defiendan su perspectiva, y no asuman ninguna responsabilidad

por casi cualquier cosa que hacen.


-No se disculpan. No ven ninguna razón, porque las cosas

siempre son culpa de otra persona. En muchos casos,

aunque tratan de orquestar las relaciones para

servir a sus propios fines, tratan de ganar simpatía

y atención al afirmar su condición de “víctima”.










-Son inconsistentes. Es difícil saber con quién estás

en un momento dado porque a menudo no son la misma persona.

Pueden cambiar su perspectiva, actitud y comportamiento

dependiendo de lo que sientan que necesitan para lograr

o lo que quieren que suceda.

(Y ellos saben ser amables cuando quieren algo de ti).

-Invaden tus decisiones. Las personas tóxicas te

hacen elegir sobre alguien más, o algo que quieren

sobre algo que quieres. A menudo, esto se convierte

en una dinámica de “dividir y conquistar”

en la que la única opción es ellos, hasta el punto de requerir

que cortes otras relaciones significativas para satisfacerlos.






-Se centran en los problemas. Tienen dificultades para mantenerse

al tanto de ciertos temas, probablemente porque no están interesados

en tu punto de vista o tratan de llegar a una conclusión amistosa.

Recuerda que son manipuladores supremos: sus tácticas pueden incluir

ser vagas y arbitrarias, así como desviar el foco de la discusión

a cómo estás discutiendo un tema, tu tono, tus palabras, etc.

Se centran en los problemas y no en las soluciones.

-Ellos no son cariñosos, de apoyo, o interesados en lo que

es importante para ti. De hecho, las cosas buenas que te ocurren

apartan la atención de ellos y los frustran de centrarse

en sus propios objetivos. Ten cuidado con las personas que encuentran

fallas en tu persona y te hacen mal. La lealtad es ajena a ellos.









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